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La reducción de la ayuda internacional agrava la crisis humanitaria de la población refugiada saharaui
La situación humanitaria de la población refugiada saharaui atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años como consecuencia de la reducción de las contribuciones internacionales destinadas a los campamentos de refugiados saharauis.
Tras un encuentro mantenido el pasado 19 de abril con el Ministerio de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), las autoridades saharauis han trasladado información actualizada sobre el deterioro de las condiciones de vida de la población refugiada, marcado por el aumento de la inseguridad alimentaria, la malnutrición y las dificultades de acceso a servicios básicos como el agua, la salud o la educación.
Según los datos facilitados, la situación se ha agravado especialmente desde comienzos de 2025 debido a la drástica reducción de la ayuda humanitaria internacional. Estados Unidos, que aportaba más del 40% de la financiación humanitaria gestionada por agencias de Naciones Unidas, ha reducido su contribución al mínimo. A ello se suma la decisión de la Comisión Europea de disminuir en más de un 33% su aportación destinada a los campamentos saharauis.

Estos recortes afectan directamente a sectores esenciales como el agua y saneamiento, la educación, los asuntos sociales o la alimentación. Además, dejarán de suministrarse tiendas de campaña para las familias refugiadas.
La situación alimentaria resulta especialmente preocupante. El Programa Mundial de Alimentos ha reducido desde finales de 2023 más de un 30% las raciones destinadas a las familias más vulnerables. Además, el incremento de precios ha agravado aún más las dificultades de acceso a productos básicos en los mercados locales.
Los datos sanitarios reflejan también un empeoramiento alarmante. Un estudio realizado en 2025 señala que la malnutrición infantil alcanza ya el 13,6%, mientras que la anemia afecta al 65% de la infancia y al 68% de las mujeres en edad reproductiva, cifras no registradas desde 2010.
Las autoridades saharauis y distintas agencias humanitarias han realizado varios llamamientos urgentes a la comunidad internacional para incrementar las contribuciones y evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida en los campamentos. Euskal Fondoa se hace eco de esta emergencia.
Según el “Plan de Respuesta para los Refugiados Saharauis”, elaborado por agencias de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias, las necesidades actuales ascienden a 104 millones de dólares, mientras que las contribuciones recibidas durante el pasado año apenas alcanzaron los 58 millones.


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