Actualidad sahara

Visita de Abba El Haissan a Euskadi

17 Dic 2021

El presidente de la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH) se ha reunido con las instituciones vascas para dar a conocer el estado de los ddhh en el Sahara Occidental

Euskal Fondoa trata cada año de traer a Euskal Herria un/a activista saharaui de derechos humanos con el/la que hacer una gira por diferentes pueblos e instituciones en las que ofrecer información de primera mano sobre la dramática situación que se vive principalmente en los territorios ocupados.

Tras el parón de 2020, este año se invitó a Abba El Haissan, presidente de la Comisión Nacional Saharaui de Derechos Humanos (CONASADH). Abba ha sido un actor clave en la trayectoria del pueblo saharaui siendo uno de los dos primeros jueces de la RASD, participando en varias comisiones nacionales para la redacción de leyes y siendo el primer Secretario General de la Unión de Juristas Saharauis.

Lamentablemente, por motivos ajenos a él, hubo que suspender las visitas y la charla del primer día en Pasaia, lo que le produjo gran pesar.

Os trasladamos una síntesis de lo que ha compartido en aquellas instituciones que sí ha podido visitar, así como en las charlas que se llevaron a cabo en Ondarroa y Gasteiz sobre la situación de los ddhh:

En los territorios ocupados, el ejemplo lo tenemos en la familia Jaya y especialmente en Sultana. Es víctima de múltiples y graves abusos y vejaciones por el simple hecho de hondear la bandera de la RASD en su azotea. Y ningún organismo internacional de protección es capaz de asistirla, pese a las incesantes solicitudes de las organizaciones saharauis e internacionales. También ha subrayado el desamparo que sufren por parte de la Cruz Roja Internacional, y el silencio cómplice por parte de los estados supuestamente democráticos ante las alarmantes violaciones de derechos humanos.

En lo que respecta a los presos políticos, el desamparo también es total. Se encuentran a distancias de 1.500 kilómetros de sus familias, en condiciones lamentables y sin ningún tipo de garantía jurídica. Los familiares recorren largas distancias y en muchas ocasiones ni si quiera les permiten ver a los presos.

También les preocupa el efecto de todas las medidas que el régimen marroquí impone en su afán de borrar la cultura saharaui. No está permitido levantar Haimas, no se puede realizar el rito de boda saharaui, no se puede usar el hasaní en las instituciones, no hay rastro de su cultura en los libros de texto… y un largo etcétera.

En lo que respecta a los territorios liberados, lo más preocupante es el incremento de ataques con drones sobre la población civil, incluso a muchos kilómetros del muro, que hasta el momento ha dejado 20 bajas personales, entre ellas un joven que veraneó en Euskadi mediante el programa Oporrak Bakean y dos personas que tripulaban uno de los camiones cisterna que forma parte de la infraestructura del Ministerio de Transporte que financian Euskal Fondoa y las instituciones públicas vascas (nota adjunta).

 Además, los drones también tienen como objetivo los pozos que abastecen de agua a la población nómada y su ganado, forzando así su huida hacia los campamentos de refugiados. Esto supone la pérdida de la cultura nómada saharaui y obliga al gobierno de la RASD a tomar medidas extraordinarias para garantizar el bienestar y la escolarización de las familias a su llegada a los campamentos.

 

Por último, en lo que respecta a los campamentos de población refugiada saharaui, la situación ha empeorado notablemente. La escasez de medios, de alimentos y otros recursos básicos es preocupante. Con el regreso del conflicto armado, la sostenibilidad de la vida recae de nuevo en las mujeres y la mayor parte de los hombres acuden al frente.

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